Un mercado extraordinario

Hong Kong o Nueva York son, sin duda, dos de las grandes capitales económicas del mundo. Que entre Londres, París y Berlín se reparten buena parte de la riqueza europea es algo incuestionable. Nadie podrá discutir que estas cinco ciudades son referencia mundial a nivel comercial.

Pues bien, en todas ellas existe la venta no sedentaria. Wan Chai, Flea Markets, Portobello Road, Marché aux puces o el Mauerpark son, respectivamente, los mercadillos más famosos de estas ciudades.

¿Quién no las ha visitado y ha buscado la ubicación, los horarios y los productos que allí se venden? Buscadores de gangas, coleccionistas, compradores habituales o simples curiosos pasean por ellos con mucha alegría.

Pero el motivo de que se mantenga viva la tradición de la venta en la calle, además de su interés turístico, es que los mercados extraordinarios dinamizan la economía local y el pequeño comercio de la zona.

En València tenemos varios ejemplos de ello. Los días de mercado la afluencia de compradores en los locales comerciales fijos aumenta. Y todo ello por un máxima comercial: la gente que compra es la que pasea, no la que va en coche. De ahí también nuestro empeño en la peatonalización de algunas zonas de la ciudad.

Los mercados de venta no sedentaria en València han ido asociados a los mercados municipales de alimentación, de hecho los han sobrevivido. En algunas zonas donde los mercados han desaparecido, en la calle se sigue manteniendo viva la venta. Son los grandes supervivientes de una competencia feroz.

Durante muchos años han pasado casi desapercibidos, tenidos por la administración pública como un gran puzle difícil de resolver. Nosotros, sin embargo, les dimos voz desde el minuto uno, incluyéndolos en el Consell Local de Comerç y creando una comisión técnica de trabajo solo para ellos.

No todo han sido alegrías, y aún queda mucho trabajo por hacer, pero el esfuerzo monumental que ambas partes estamos haciendo para ponernos al día es digno de celebrar. Por eso hoy abrimos la Plaza del Ayuntamiento para ellos. Para hacer un homenaje a todos y todas las valientes que día a día, en diferentes barrios de la ciudad, independientemente de la climatología levantan su particular persiana y nos ofrecen lo mejor de su trabajo.

Hoy, durante toda la mañana, celebramos con ellos un mercado extraordinario, un día extraordinario, conquistando espacios. E, insisto, con alegría, porque nunca vi en otro comercio una alegría tan especial como la que desprenden los compradores cuando adquieren un producto en un mercadillo de mi ciudad. ¡Os esperamos! ¡Feliz mercado!