El asno de Buridán

Un asno, que tenía siempre opciones bien diferenciables para realizar su elección a la hora de comer, un día es colocado exactamente entre dos montones de heno. La duda para elegir lo llevará a morirse de hambre ya que no podrá tomar ninguna decisión sobre cuál de los dos montones será su comida. Esta es una situación paradójica, atribuida al teólogo escolástico Jean Buridán, que ilustra la miseria que acecha a los indecisos, y en este caso al asno que, a mitad de un camino entre dos extremos, se morirá ante la incertidumbre de hacia dónde tirar.

En los Presupuestos Generales del Estado hay un partido que se comporta como el asno y nos aboca al resto a morirnos de inanición. Ciudadanos vota en Madrid los presupuestos que censura en València. Los apoya en el Congreso mientras en las Cortes afirma que se quedan cortos y critica que no se incluya una partida destinada a subvencionar el transporte metropolitano de la ciudad de València. Albert Rivera da su apoyo al Partido Popular, mientras aquí nos dicen que “no son suyos”.

No es el único caso de indecisión que conocemos. En el tema del Master del Universo de Cristina Cifuentes ya han reconocido dos profesoras que no firmaron el acta que sirvió durante unas horas de coartada para la presidenta popular de la Comunidad de Madrid. Incluso la Universidad ha dicho que no puede confirmar que Cifuentes defendiera su trabajo de fin de máster ante un tribunal académico. Y mientras unos impulsan una moción de censura, Ciudadanos pide una comisión de investigación que alargue los plazos hasta las próximas elecciones.

En València, casualmente, se sitúan en el centro del hemiciclo en el Ayuntamiento. En esa posición que pretenden equidistante entre el Govern de la Nau y el Partido Popular. Los llamamos cariñosamente “abstencianos” por su capacidad casi imposible de abstenerse en la inmensa mayoría de las votaciones. Bien es cierto que más de una vez han tenido que mirar de reojo a la bancada de los populares para saber cuando levantar la mano. Incluso de tanto en tanto su portavoz, Fernando Giner, coquetea en voz alta con el Partido Socialista al que cree rehén de Compromís, menospreciando la labor de los socialistas en el gobierno municipal.

En definitiva, no es tiempo de comportarse como el asno y encontrar entre dos decisiones el menor soplo de viento o el más mínimo destello entre la briznas que nos ayuden a resolver la incertidumbre. Yo lo tengo claro: Compromís.