El padre de Beatriz no destacaba físicamente por nada. Era lo que podríamos llamar un tipo normal con el pelo moreno, los ojos marrones y con una barba que empezaba a cubrirse de canas y se teñía de vez en cuando. Era un poco coqueto. En todo caso, si había algo que podía destacar era […]
Apenas se oía el revolotear de las aves cruzando el cielo de un lado para otro en un aparente sinsentido. El aire soplaba muy suave; de hecho, a veces ni se sentía. La temperatura era maravillosa, aunque en una hora seguramente comenzaría a refrescar y no vendría mal llevar algo de manga larga
Sobre el aparador rojo había un reloj de arena que flotaba en el aire o, al menos, lo parecía. No se veía apoyado en ninguna superficie y aparentaba desafiar la gravedad. Cuando el último grano de aquella arena de color amarillo fuerte caía, algo que ocurría cada hora, el reloj se daba la
Camael apenas levantó la vista del libro que estaba leyendo al escuchar el repicar de la campanilla que había encima de la puerta cuando esta se abrió. En su rostro se dibujó una pequeña sonrisa, muy pequeña, casi imperceptible. De repente, el sonido de aquella minúscula campana le pareció el