Andrea. tu revolución no es la mía

Dice Andrea Levy (PP) en una entrevista que leer La casa de Bernarda Alba la hizo revolucionaria y reivindicativa. Me surgen muchas dudas, la más importante es qué entenderá Levy por revolución. Y no lo digo porque yo sea de izquierdas y crea que la cultura nos pertenece, no lo digo porque crea que en el PP no se puede leer a Lorca. No miremos el dedo. 

Lo digo porque Bruno, el plagiador de Faulkner en Amanece que no es poco (por citar también a los clásicos), le decía a un personaje que quería leer su novela: «¿Para qué te la voy a dejar, para que me la leas mal y me la jodas?». Porque según él: «No será la primera novela que se estropea por leerla mal».

Eso creo que ha pasado. En Bernarda no hay ninguna revolución, hay frustración, impotencia, maldad, ignorancia, pero ninguna revolución ni reivindicación. Adela, la pequeña, la que tiene esa sed de pasión, de amor, de libertad, acaba con su vida al no encontrar salida. En una escena Magdalena, la sumisa, dice que prefiere llevar sacos al molino después de maldecir a las mujeres. Todo en Bernarda está establecido, Magdalena no insinúa que quiere cambiar el status quo, lo que sería una revolución, simplemente quiere, dentro de su realidad, tener el mejor papel posible, y ése es el de los hombres.

Bernarda nos enseña muchas cosas, entre otras, cómo la opresión, el control férreo y la conservación de un sistema basado en las desigualdades puede llegar a destrozar a las personas. Andrea Levy milita en un partido conservador que para mí representa a Bernarda. Para ellos somos la hija maldita y «una hija que desobedece deja de ser hija para convertirse en enemiga». 

En València lo sabemos muy bien. Un partido que nos niega el pan y la sal. Nos niega el agua, la luna. Un partido que defendía que Lorca no podía tener los mismos derechos que otros ciudadanos. Lorca, por si no lo sabe Andrea, era homosexual. 

Cada vez que surge un progre en las filas del PP me echo a temblar. Progreso son los hechos, no las palabras; es la gestión, no el postureo. Hasta que Levy no reivindique no la creeré.  La verdadera revolución es no levantarte del asiento reservado a los blancos, romper con la estética establecida para las mujeres, contarles a las mujeres qué es la igualdad. ParksKalho Beauvoir lo hicieron, ésa es mi revolución.